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LA LEYENDA DE NAYLAMP
En un día de verano, Panchita, Wawa y Papuchín, decidieron acompañar a Peruchito a visitar la playa de Lambayeque, en nuestra costa peruana, hasta que paseando y paseando por ahí… (música de suspenso, por favor!):
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Panchita se anima a recogerla ante el entusiasmo de sus amigos:
-¿Verdad que suena como las olas del mar?-preguntaba la vicuñita
-Claro que sí!-respondió Peruchito- Póntela en la oreja y escucharás las olitas!
Wawa parpadeaba asombrado mientras en su cabecita sólo cabía la idea de que sonaba como la antara de su tío.
-Por la vicuña del escudo, es verdad!!-dijo Panchita toda contenta, al escuchar el peculiar sonido-¿Y cómo funciona, ah?
Papuchín, que estuvo atento a la conversación, se reía divertido y sacando pechuga con la autoridad que le otorga su sabiduría, responde:
-Los caracoles suenan así porque funcionan como amplificadores del sonido del ambiente, Panchita. El caracol por su forma ayuda a escuchar mejor otros sonidos difíciles de percibir y se dice también que lo que estás escuchando es el sonido de tu sangre corriendo y corriendo por tu orejita.
-¡Qué interesante!
-Creo que estoy escuchando a mi panza que tiene hambre-dijo Peruchito con el caracol en su oreja.
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